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El mapa muestra qué tono tiene tu humor - del mordaz al amable - y hacia quién apunta, si hacia ti o hacia los demás. Los cuatro campos son los cuatro estilos y la marca es tu mezcla calculada a partir de todas las escalas.
humor unificador + reconfortante
Haces reír a toda la mesa y un día horrible lo conviertes en anécdota - tu humor es pegamento para los demás y combustible para ti.
Las escalas son independientes: no se excluyen entre sí ni suman cien por cien, así que puedes puntuar alto en varias a la vez.
La puntuación dice con qué frecuencia echas mano de cada estilo, no si tienes gracia. Ninguno de los cuatro estilos es mejor que los demás y la comparación es orientativa.
El humor unificador apunta hacia fuera y el reconfortante hacia dentro; cuando se juntan, tienes una fuente de buen ánimo que no depende de que el público también lo tenga. Un animador sin reserva interna se apaga en cuanto el día no vale nada; tú, mientras tanto, sacas del tren con retraso el material para la noche. No es un rasgo de carácter inamovible: el estilo de humor es un hábito, no una sentencia, y los hábitos se pueden afinar.
En el trabajo eres quien con un solo comentario desatasca una reunión encallada y a quien los demás van a contarle sus cosas, porque salen de ahí de mejor humor. En casa, de cada viaje fallido sale una anécdota que luego se cuenta durante años, y la tensión familiar te dura hasta la primera frase bien puesta. La gente te toma por alguien a quien nada altera, y pocos sospechan cuánto de esa calma es solo la costumbre de encontrar el lado cómico antes de que llegue el enfado.
Cuando la ligereza se da por hecha, los temas difíciles se abren peor contigo: los demás esperan que quites hierro, no una conversación seria, y tú prefieres no estropeársela. El segundo precio es una obligación silenciosa: en cuanto te conviertes en el depósito de buen humor de todo el grupo, ya nadie pregunta cómo estás tú.
Dos indicadores globales calculados a partir de las cuatro escalas: resumen hacia dónde se inclina tu humor como conjunto.
El tono pesa los estilos amables frente a los mordaces; cuanto más alto es el número, más veces tu humor une, y cuanto más bajo, más veces corta.
La dirección pesa el humor dirigido hacia fuera frente al dirigido hacia dentro; cuanto más alto es el número, más veces el blanco son los demás, y cuanto más bajo, más veces eres tú.
Tienes dos estilos fuertes y cambias entre ellos según la situación: es la configuración más habitual y en la práctica muy funcional. Tienes una posición principal y una de reserva, lo que cubre la mayoría de los momentos en los que te vas a meter. Observa solo si cambias según lo que la situación necesita o según cómo te sientes en ese momento.
Cuatro pasos armados directamente sobre tu combinación. No los pruebes todos de golpe: elige uno y dale un mes.
En las relacionesLos tuyos valoran que contigo hasta una semana horrible se pasa sin dramas: apóyate en tu capacidad de convertir una excursión fallida en anécdota compartida. Vigila solo una cosa: cuando tu pareja cuenta algo difícil, deja que la primera reacción sea seria y guárdate la broma para después. Una quitada de hierro que llega un minuto tarde sigue funcionando; la que llega antes de tiempo tumba también el tema.
En el trabajoTu combinación es una mina de oro en las reuniones encalladas y en los equipos donde la gente todavía no se conoce: con un comentario bajas la temperatura y la reunión vuelve a arrancar. Pero en una devolución de feedback vigila el orden: la broma al principio relaja, la broma al final borra el contenido. Si quieres que alguien se lleve algo, que la última frase sea seria.
Cuando la cosa se pone tensaCon estrés, el humor te ayuda sin fallo y se contagia a los de alrededor: en una semana de crisis eres quien sostiene el ánimo. El riesgo es que quitar hierro se convierta en una forma de esquivar el tema: si el mismo problema vuelve por tercera vez y siempre acaba en risas, ahí el humor no está haciendo un buen trabajo. Ayuda una frase dicha al principio: “esto lo quiero hablar sin bromas”.
Dosificar el humorTu filo no es la dureza, sino la ligereza: a veces hay que dejar que las cosas serias sigan siendo serias. Ponte una prueba sencilla: si se te ocurre una broma y a la vez sabes que el otro necesita oír otra cosa, trágatela y di esa otra cosa. La broma guardada no se escapa a ninguna parte y suele caer mejor diez minutos después.
La psicología distingue cuatro estilos de humor: afiliativo (aquí unificador), de automejora (aquí reconfortante), agresivo (aquí mordaz) y autodescalificador (aquí autoburlón). Este desglose lo desarrolló Rod Martin y desde entonces se ha trabajado con él en decenas de estudios. En ellos, los estilos amables aparecen asociados al bienestar y a mejores relaciones, y el autodescalificador más bien a un ánimo más bajo; pero son promedios de grupos grandes de personas, no el diagnóstico de un individuo. Además, nuestro test se apoya en preguntas propias y es autoconocimiento orientativo, no una herramienta clínica.
Ninguno de los cuatro estilos es una sentencia: son hábitos a los que echas mano en automático, y con los hábitos se puede trabajar.
El test de estilos de humor es una herramienta de autoconocimiento, no un diagnóstico psicológico ni una herramienta de selección de personal. Parte de la investigación sobre los estilos de humor, pero tanto las preguntas como la evaluación son nuestras; describe hábitos en tu forma de usar el humor, no mide capacidades ni carácter y la comparación es orientativa. Si el humor - el tuyo o el ajeno - te complica las relaciones o el trabajo de forma prolongada, es mejor hablarlo con un profesional que con el resultado de un test en línea.
El estilo de humor no está solo. En la investigación, el humor unificador y el reconfortante van a menudo de la mano de la extraversión y la amabilidad, es decir, de dos de las cinco dimensiones del Big Five; el humor mordaz, en cambio, se asocia a los rasgos que traza el test de la Tríada Oscura. Son promedios de miles de personas, no reglas sobre un individuo: quien quiera ir más a fondo puede medir ambas cosas y componer una imagen más completa de la que da un solo test.
Toma las relaciones entre tests de forma orientativa: describen vínculos estadísticos entre personas, no una afirmación sobre ti.
Este test sirve para un autoconocimiento orientativo y no sustituye un diagnóstico psicológico profesional.
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