Procrastinación elevada
Cazador de distracciones
Tienes un plan y normalmente también las ganas, y aun así el día se rompe en pedazos, porque alrededor siempre hay algo más interesante. Basta un mensaje o una idea nueva y ya estás en otra parte; volver al trabajo a medias cuesta entonces más energía que el trabajo mismo. Lo que más te ayuda es cambiar el entorno, no cambiarte a ti: lo que no está al alcance no te saca del trabajo.
En tu caso el aplazamiento no es la excepción, sino una costumbre con la que ya cuentas de antemano, y lo que suele salvar la situación es el plazo. El trabajo lo sacas, pero al precio de los nervios y del tiempo que pasas pensando en lo que todavía no has hecho. La buena noticia es que tus puntuaciones muestran con bastante precisión de dónde viene, así que sabes hacia dónde apuntar.
