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¿Compites, cedes o buscas una solución para los dos? En una disputa cada uno recurre primero a lo que tiene más a mano: uno aprieta, otro aplaza el tema, otro ofrece la mitad. El test te muestra cuál de los cinco estilos de resolución de conflictos es el tuyo, cuándo te ayuda y cuándo te cuesta más de lo que imaginas.
El test no mide solo si tienes conflictos, sino sobre todo cómo los resuelves.
Verás a cuál de los cinco estilos recurres más a menudo y cuál va justo detrás. El segundo matiza tu forma de actuar en una disputa.
Cada estilo se sitúa en un punto distinto entre la asertividad y la cooperación. El test calcula dónde estás tú en ese mapa y qué tan amplio es tu repertorio.
De tu estilo verás las situaciones en las que es una ventaja y también aquellas en las que se vuelve en tu contra, además de frases concretas que funcionan en ellas.
En cada afirmación indicas en una escala de 1 a 5 hasta qué punto te describe. Responde según cómo te comportas de verdad, no según cómo te gustaría comportarte.
Con tus respuestas calculamos al momento la puntuación de los cinco estilos, determinamos tu estilo principal y el secundario y te situamos en el mapa del conflicto.
En la versión ampliada obtienes el perfil completo de tu estilo, tu punto ciego y técnicas y frases concretas elegidas justo para él.
Cada estilo nace de dos cosas: de hasta qué punto defiendes tu propio interés y de hasta qué punto tienes en cuenta el interés de la otra parte. Los cinco están dentro de ti; lo único que decide es a cuál recurres primero.
El test de estilos de conflicto averigua cómo te comportas en el momento en que no estás de acuerdo con alguien: en una reunión, en casa durante la cena o negociando un precio. No se trata de si tienes conflictos; conflictos tiene todo el mundo. Se trata de a qué forma de resolverlos recurres primero, porque justo esa primera reacción decide si la disputa avanza, se atasca o vuelve dentro de un mes todavía peor. Nuestro test tiene 30 ítems propios, seis por cada estilo, y te calcula la puntuación de los cinco estilos de resolución de conflictos.
Los cinco estilos nacen de dos ejes. El primero es la asertividad, es decir, hasta qué punto defiendes tu propio interés. El segundo es la cooperación, es decir, hasta qué punto tienes en cuenta el interés de la otra parte. Competir une una asertividad alta con una cooperación baja: vas por lo tuyo. Ceder es su espejo - te retiras porque la relación vale más para ti que ganar una discusión. Evitar es bajo en los dos ejes: simplemente no sacas el tema. Colaborar, en cambio, es alto en ambos y es lo que más tiempo cuesta, porque busca una solución con la que los dos queden contentos. El compromiso se sitúa en medio: cada uno gana algo y cada uno suelta algo. El resultado te coloca en el mapa que forman esos dos ejes y te muestra qué estilo lleva la delantera en ti y cuál casi no aparece.
El test parte del modelo de doble interés en la resolución de conflictos, tal como lo describieron Blake y Mouton y como lo desarrollaron más tarde Pruitt y Rubin, pero tanto los ítems como la evaluación son nuestros. Por eso, toma el resultado como un perfil orientativo de autoconocimiento, no como un diagnóstico ni como una herramienta para seleccionar personal: ningún estilo es mejor que los demás y cada persona usa los cinco, solo que en distinta proporción y en distintas situaciones. Además, la forma en que resuelves las disputas tiene que ver con cómo eres: sobre todo con la amabilidad, una de las cinco dimensiones del test Big Five, y con tu manera de actuar y comunicarte, que es lo que mapea el test DISC. Si a esos dos les añades los estilos de conflicto, verás el cuadro completo.
Mide a cuál de las cinco formas de resolver un desacuerdo recurres más a menudo: competir, colaborar, ceder, evitar o buscar el término medio. Obtienes la puntuación de los cinco estilos, tu estilo principal y el secundario, y un mapa que muestra dónde te sitúas entre la asertividad (hasta qué punto defiendes tus propios intereses) y la cooperación (hasta qué punto tienes en cuenta a la otra parte).
No. Cada estilo tiene situaciones en las que es la jugada más inteligente: competir donde hay que decidir rápido; evitar ante una pequeñez que mañana ya no estará; ceder cuando a la otra persona le importa mucho más que a ti. El problema no lo crea el estilo en sí, sino usarlo fuera de las situaciones en las que funciona - por eso el test te muestra también cuándo el tuyo se vuelve en tu contra.
El test parte del modelo de doble interés en la resolución de conflictos, tal como lo describieron Blake y Mouton y como lo desarrollaron más tarde Pruitt y Rubin, pero tanto los ítems como la evaluación son nuestros: no es un instrumento diagnóstico adoptado de otro sitio. Por eso la comparación con los demás es orientativa y el resultado hay que tomarlo como un punto de partida para reflexionar, no como un diagnóstico. Tampoco es una herramienta para seleccionar personal.
Unos 4 minutos. Te esperan 30 afirmaciones breves y en cada una eliges hasta qué punto te describe.
El perfil completo de tu estilo principal: cómo funciona, en qué lo reconoces y qué hace contigo una disputa que se recrudece. Además, el estilo secundario que lo matiza, tu punto ciego (el estilo al que casi nunca recurres y los momentos en los que aun así vendría bien) y cinco técnicas y frases concretas elegidas para tu estilo.
30 preguntas. 4 minutos. Resultados al instante.
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