Muestra Esta es una muestra del resultado del test Test de estilos de conflicto con datos ficticios. Volver a las muestras

Resultado del test de estilos de conflicto

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CompetirColaborarEvitarCederCompromisoASERTIVIDAD ALTAASERTIVIDAD BAJACOOPERACIÓN BAJACOOPERACIÓN ALTA

El mapa muestra tu posición entre la asertividad, es decir, la disposición a defender lo tuyo, y la cooperación, es decir, la disposición a ir al encuentro de la otra persona. La marca es la media ponderada de tus cinco puntuaciones.

Tu perfil de resolución de conflictos

Negociador

Compromiso estilo secundario: Colaborar

El nombre del perfil es un atajo descriptivo para el autoconocimiento, no una tipología: los estilos son situacionales y cada persona usa los cinco, solo que en distinta proporción. Debajo del perfil tienes siempre las puntuaciones reales de las que salió.

Los cinco estilos de resolución de conflictos

Nadie usa un solo estilo. Así de fuerte se manifiesta en ti cada uno de los cinco, del más marcado al más débil.

Compromiso principal 71%

Buscas el término medio - para ti un acuerdo justo es aquel en el que cada uno gana algo y cada uno suelta algo.

Colaborar secundario 63%

Tomas el desacuerdo como una tarea común - hasta que no encuentras una solución con la que los dos queden contentos, no has terminado.

Ceder 48%

En una disputa te importa más la relación que tu propia victoria - cuando ves cuánto le importa el asunto a la otra persona, cedes.

Competir 42%

Vas por lo tuyo y una disputa no te frena - cuando tienes la certeza de que tienes razón, mantienes la posición hasta que la otra parte cede.

Evitar 35%

No abres un conflicto hasta que no queda más remedio - prefieres dejar que la tensión se enfríe antes que alimentarla.

La puntuación describe con qué facilidad recurres a cada estilo, no lo bien que manejas los conflictos. Ningún estilo es mejor que los demás y la comparación es orientativa.

Repertorio

Qué tan amplio es tu repertorio Entre tu estilo más fuerte y el más débil hay una diferencia grande, así que tienes una preferencia clara, y eso tiene sus ventajas y sus límites. En las disputas que le van bien a tu estilo estás en tu elemento; donde vendría bien otro enfoque, recurres al tuyo por costumbre. Los consejos de abajo apuntan directamente a tu estilo más fuerte.

8ventaja del 1.er estilo 36dispersión entre estilos

Cómo resuelves los desacuerdos

El estilo con la puntuación más alta. Cómo funciona por dentro, en qué lo reconoces en un día normal y qué le pasa cuando la disputa se recrudece.

71%
Tu estilo principal

Compromiso

Buscas el término medio - para ti un acuerdo justo es aquel en el que cada uno gana algo y cada uno suelta algo.

Cómo funciona

El compromiso vigila dos cosas a la vez: que la disputa se resuelva y que el resultado lo puedan sostener ambas partes. Por eso no buscas la solución en profundidad, sino a mitad de camino - calculas rápido qué puedes soltar y ofreces un intercambio. Nadie usa un único estilo todo el tiempo; es una preferencia a la que recurres primero, y ante algo que no quieres repartir también tú cambias de marcha.

Cómo se manifiesta

En el trabajo, después de veinte minutos de tira y afloja, apareces con cómo se podría repartir - y la negociación vuelve a moverse. En casa se nota en los pequeños tratos: “hoy tu película, la próxima la mía”, “esto lo arreglo yo, aquello lo arreglas tú”. La gente te ve como una contraparte justa, porque contigo saben que cada uno se lleva algo.

Cuando el conflicto se recrudece

Cuando la disputa se pone dura, empiezas a rebajar más rápido - sobre todo para que se acabe. El acuerdo cae entonces en algún punto intermedio, pero no ayuda de verdad a ninguno de los dos, y el tema vuelve al cabo de unas semanas.

Qué te complementa

63%
Estilo secundario

Colaborar

Como segundo estilo más fuerte le da profundidad a tu forma principal: aunque lleves la conversación de otra manera, te interesa qué hay detrás y buscas una solución antes que una victoria. Gracias a eso las disputas contigo se cierran de verdad más a menudo; cuenta solo con el precio - cuesta tiempo y energía extra, y en las pequeñeces tu insistencia en preguntar puede leerse como indecisión.

Qué hacer

Consejos a medida de tu estilo

Cinco pasos elegidos directamente para tu estilo principal. No los pruebes todos a la vez: elige uno y dale un mes.

1

Cuándo funciona el compromisoFunciona mejor cuando las exigencias de las dos partes tienen una fuerza parecida, hay poco tiempo y lo que está en juego no es esencial - quién recoge hoy a los niños, cómo se reparten los turnos, dónde quedamos. Sirve también de reserva: cuando la búsqueda de la solución ideal se atasca, una mitad justa mantiene la negociación en movimiento. Aquí la rapidez es ya un valor en sí misma.

2

Cuándo te perjudicaPerjudica donde la diferencia no se puede repartir - en los valores, en la seguridad o en los asuntos que se van a repetir durante años. Sale de ahí un acuerdo que no le encaja a ninguna de las partes, y el tema vuelve al cabo de un mes todavía peor. El riesgo está también en la rapidez: una mitad ofrecida en el quinto minuto cierra la conversación antes de que dé tiempo a que aparezca una solución mejor.

3

Retrasa la primera ofertaEn los temas importantes, aplaza conscientemente la primera oferta de intercambio al menos diez minutos y dedica ese tiempo a preguntar. Cuando el compromiso llegue después, se apoyará en lo que es esencial para cada uno, no en partir una cifra. Y en los asuntos que de verdad te importan, ponle nombre de antemano a una sola cosa en la que no vas a ceder.

4

Intercambio por importanciaEn vez de partir cada punto por la mitad, que las dos partes ordenen los puntos en disputa por importancia - en voz alta y sobre papel, sin problema. Después se intercambian puntos enteros: lo que para el otro está en primer lugar y para ti en el tercero, suéltalo entero, y al revés. El acuerdo sale igual de rápido, solo que cada uno se lleva aquello que más le importa en lugar de la mitad de todo.

5

Frases para el día a día“Antes de acordar la mitad: ¿qué es lo más importante de esto para cada uno?” “Esto te lo dejo entero, esto me lo quedo yo. ¿Te encaja así?” “Probémoslo así un mes y luego lo volvemos a hablar.” La primera pregunta retrasa un minuto, pero muchas veces convierte un acuerdo justo en un buen acuerdo; en el trabajo funcionan las mismas frases en un tono más formal.

El estilo que no aprovechas

35%
Punto ciego

Evitar

No evitas el conflicto, así que contigo las cosas se resuelven a tiempo y nada se enquista. Aun así merece la pena saber dejar de vez en cuando un tema reposando - cuando los dos están cansados, cuando alguien está fuera de sí o cuando se trata de una pequeñez que por la mañana habrá desaparecido sola - porque aplazar la conversación no es una retirada, sino una elección.

El test de estilos de conflicto es una herramienta de autoconocimiento, no un diagnóstico ni una herramienta para seleccionar personal. Parte del modelo de doble interés en la resolución de conflictos, tal como lo describieron Blake y Mouton y como lo desarrollaron más tarde Pruitt y Rubin, pero tanto los ítems como la evaluación son nuestros; describe tendencias de comportamiento, no mide ni capacidades ni carácter, y la comparación es orientativa. Si los conflictos interfieren de forma prolongada en tu trabajo, tus estudios o tus relaciones, mejor háblalo con un profesional que con el resultado de un test en línea.

Relaciones

Estilos de conflicto y personalidad

La forma en que resuelves los desacuerdos no está sola. Se relaciona sobre todo con la amabilidad, es decir, con hasta qué punto a una persona le importa la relación y quedar bien con el otro, y con la asertividad, es decir, con la disposición a defender lo suyo. Quien quiera profundizar puede medir la personalidad de forma más amplia o mirar su estilo de actuar y comunicar, y componer una imagen más completa de la que da un solo test.

Toma las relaciones entre tests de forma orientativa: se trata de vínculos estadísticos entre personas, no de una regla que tenga que cumplirse en tu caso.

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Este test sirve para un autoconocimiento orientativo y no sustituye un diagnóstico psicológico profesional.

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