Tu estilo principal
Compromiso
Buscas el término medio - para ti un acuerdo justo es aquel en el que cada uno gana algo y cada uno suelta algo.
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Compromiso, estilo secundario: Colaborar
Con qué fuerza se manifiesta en ti cada uno de los cinco estilos, del más marcado al más débil.
Si tienes un estilo claramente predominante o si eliges el enfoque según la situación.
36dispersión entre estilos
Entre tu estilo más fuerte y el más débil hay una diferencia grande, así que tienes una preferencia clara, y eso tiene sus ventajas y sus límites. En las disputas que le van bien a tu estilo estás en tu elemento; donde vendría bien otro enfoque, recurres al tuyo por costumbre. Los consejos de abajo apuntan directamente a tu estilo más fuerte.
Cómo funciona tu estilo más fuerte, en qué se reconoce y qué le hace una disputa encendida.
Tu estilo principal
Buscas el término medio - para ti un acuerdo justo es aquel en el que cada uno gana algo y cada uno suelta algo.
El compromiso vigila dos cosas a la vez: que la disputa se resuelva y que el resultado lo puedan sostener ambas partes. Por eso no buscas la solución en profundidad, sino a mitad de camino - calculas rápido qué puedes soltar y ofreces un intercambio. Un estilo es una preferencia, no una regla: recurres a él primero, y ante algo que no quieres repartir también tú cambias de marcha.
En el trabajo, después de veinte minutos de tira y afloja, apareces con cómo se podría repartir - y la negociación vuelve a moverse. En casa se nota en los pequeños tratos: “hoy tu película, la próxima la mía”, “esto lo arreglo yo, aquello lo arreglas tú”. La gente te ve como una contraparte justa, porque contigo saben que cada uno se lleva algo.
Cuando la disputa se pone dura, empiezas a rebajar más rápido - sobre todo para que se acabe. El acuerdo cae entonces en algún punto intermedio, pero no ayuda de verdad a ninguna de las partes, y el tema vuelve al cabo de unas semanas.
Tu segundo estilo más fuerte y cómo complementa o equilibra al principal.
Estilo secundario
Como segundo estilo más fuerte le da profundidad a tu forma principal: aunque lleves la conversación de otra manera, te interesa qué hay detrás y buscas una solución antes que una victoria. Gracias a eso las disputas contigo se cierran de verdad más a menudo; cuenta solo con el precio - cuesta tiempo y energía extra, y en las pequeñeces tu insistencia en preguntar puede leerse como indecisión.
Cinco pasos elegidos directamente para tu estilo principal.
No los pruebes todos a la vez: elige uno y dale un mes.
Cuándo funciona el compromiso
Funciona mejor cuando las exigencias de las dos partes tienen una fuerza parecida, hay poco tiempo y lo que está en juego no es esencial - quién recoge hoy a los niños, cómo se reparten los turnos, dónde quedamos. Sirve también de reserva: cuando la búsqueda de la solución ideal se atasca, una mitad justa mantiene la negociación en movimiento. Aquí la rapidez es ya un valor en sí misma.
Cuándo te perjudica
Perjudica donde la diferencia no se puede repartir - en los valores, en la seguridad o en los asuntos que se van a repetir durante años. Sale de ahí un acuerdo que no le encaja a ninguna de las partes, y el tema vuelve al cabo de un mes todavía peor. El riesgo está también en la rapidez: una mitad ofrecida en el quinto minuto cierra la conversación antes de que dé tiempo a que aparezca una solución mejor.
Retrasa la primera oferta
En los temas importantes, aplaza conscientemente la primera oferta de intercambio al menos diez minutos y dedica ese tiempo a preguntar. Cuando el compromiso llegue después, se apoyará en lo que es esencial para cada uno, no en partir una cifra. Y en los asuntos que de verdad te importan, ponle nombre de antemano a una sola cosa en la que no vas a ceder.
Intercambio por importancia
En vez de partir cada punto por la mitad, que las dos partes ordenen los puntos en disputa por importancia - en voz alta y sobre papel, sin problema. Después se intercambian puntos enteros: lo que para el otro está en primer lugar y para ti en el tercero, suéltalo entero, y al revés. El acuerdo sale igual de rápido, solo que cada uno se lleva aquello que más le importa en lugar de la mitad de todo.
Frases para el día a día
“Antes de acordar la mitad: ¿qué es lo más importante de esto para cada uno?” “Esto te lo dejo entero, esto me lo quedo yo. ¿Te encaja así?” “Probémoslo así un mes y luego lo volvemos a hablar.” La primera pregunta retrasa un minuto, pero muchas veces convierte un acuerdo justo en un buen acuerdo; en el trabajo funcionan las mismas frases en un tono más formal.
Las situaciones en las que este estilo te vendría bien y cómo no olvidarlo.
Estilo menos usado
No evitas el conflicto, así que contigo las cosas se resuelven a tiempo y nada se enquista. Aun así merece la pena saber dejar de vez en cuando un tema reposando - cuando las dos partes están cansadas, cuando alguien está fuera de sí o cuando se trata de una pequeñez que por la mañana habrá desaparecido sola - porque aplazar la conversación no es una retirada, sino una elección.
Este test sirve para un autoconocimiento orientativo y no sustituye un diagnóstico psicológico profesional.
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