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Test de cronotipo

Tu ritmo diario

Surfista nocturno

Búho con ritmo flexible. La noche es tu mejor parte del día y, cuando hay que levantarse a las cinco, también puedes: solo que luego lo pagas en otro sitio.

SurfistamatutinoSurfistadiurnoSurfistanocturnoReloj matutinoReloj diurnoReloj nocturnoritmo fijoritmo librealondrabúhoTÚ

En resumen

  • Donde mejor piensas es al final de la tarde y por la noche.
  • Tu rutina se adapta a cada situación y llevas bien los cambios.
  • Te conviene poner las tareas difíciles en tu mejor ventana.

Tus cifras

  • Cronotipo68
  • Estabilidad del ritmo42
Capítulo 1 de 7 Tu ritmo diario

Cronotipo y estabilidad del ritmo

En qué punto del día caen tus mejores horas y con qué firmeza se te sostiene la rutina.

Cronotipo

El eje del cronotipo va de una alondra marcada a un búho marcado; cuanto más alto es el número, más tarde llegan tus mejores horas dentro del día. Perteneces a la mitad vespertina del eje: por la mañana arrancas despacio y las mejores ideas y la mejor concentración llegan por la tarde y por la noche. No es un vicio ni falta de disciplina: la inclinación tardía tiene su base en el reloj interno del cuerpo, no en tu carácter. La ventaja es un espacio nocturno tranquilo para trabajar y pensar; el precio, el horario de un mundo que empieza unas horas antes de lo que te vendría bien.

Estabilidad del ritmo

El eje de la estabilidad dice hasta qué punto tu día tiene una forma constante; cuanto más alto es el número, más firme es el ritmo y menos se diferencia tu fin de semana de un día laborable. Tu rutina cambia según lo que esté pasando y a ti no te molesta: te duermes antes o después, recuperas una noche corta y aceptas el horario ajeno sin grandes protestas. Es una ventaja práctica en todos los sitios donde el plan se mueve: turnos, viajes, niños pequeños, un pico de temporada. El precio es que el ritmo se descontrola por su cuenta: cuando no lo sujetan ni el trabajo ni una regla tuya, la hora de acostarte se desplaza cada semana un poco más tarde y las mejores horas del día se te mudan adonde no las vas a aprovechar.

Cómo transcurre tu día

Uno de los seis perfiles de ritmo diario y cómo suele ser un día normal para ti.

Tu ritmo

Por la mañana vas a medio ritmo, después de comer te despiertas y por la noche llega la ventana en la que las ideas te salen solas. A la vez sabes cambiar de marcha: un vuelo temprano, un turno de noche o un fin de semana en la montaña no te desmontan, y después de una noche más larga estás de vuelta en el juego. La configuración vespertina se te queda igualmente: es una inclinación, no una sentencia, y se puede trabajar con ella, no romperla.

Cómo se nota

En el trabajo te reconocen porque mandas tus mejores ideas a última hora de la noche y porque, aun así, un viaje de trabajo temprano no te tumba. En casa no tienes un guion nocturno fijo: unas veces te acuestas a las once y otras a las dos, según lo que se haya puesto en marcha. La gente a tu alrededor tiene la sensación de que a ti no te tumba nada; desde fuera no se ve que el sueño lo recuperas otros días.

Dónde roza

Como te doblas, te doblas a menudo: mañanas tempranas entre semana, trasnochar el fin de semana, y la diferencia entre las dos cosas va creciendo hasta que cada comienzo de semana se convierte en un pequeño reajuste. Además, el cansancio no lo notan enseguida ni los demás ni tú: aparece con retraso, como un ánimo bajo y como horas en las que no te funciona la cabeza ni siquiera por la noche.

Cuándo tienes más energía

La parte del día en la que tu energía y tu concentración suben más.

Búho

Por la noche, el punto álgido llega al anochecer

Tu mejor ventana suele estar por la noche: la concentración sube a última hora de la tarde y el punto álgido llega al caer la noche. Tómalo como una orientación y no como una regla: el comienzo exacto de tu ventana te lo enseñarán unos cuantos días apuntando a qué hora te salió mejor el trabajo más difícil.

Qué tan lejos del centro estás

Lo marcado que es tu cronotipo y qué significa eso para adaptarte a otro horario.

18de 50 puntos

Cronotipo marcado

Tu cronotipo es marcado: el resultado queda lo bastante lejos del centro del eje como para que valga la pena planificar según él. En los tipos marcados, la diferencia entre la mejor y la peor hora del día suele ser grande, así que cuando mueves la tarea más difícil a tu ventana lo notas en el resultado y también en el ánimo; el trabajo que cae fuera de la ventana, en cambio, te cuesta varias veces más fuerzas. Por eso vale la pena hablar de tu ritmo en voz alta: acordar el cambio de hora de una reunión, bloquear dos horas en el calendario, planificar lo importante donde le corresponde. La inclinación se puede desplazar en pasos pequeños, pero no se puede ganar a base de voluntad, y cuanto más marcado es tu tipo, más caro te saldrá intentarlo.

Cronotipo
Búho, 68
Umbral de inclinación marcada
más de 15 puntos desde el centro

Cómo vivir con tu ritmo

Cinco pasos armados directamente sobre tu perfil.

  1. La ventana nocturna, para las cosas grandes

    Donde mejor te va es por la noche, solo que la ventana se desplaza según cómo haya sido el día: calcula por la mañana cuándo va a llegar hoy y planifica dentro una cosa grande. Si la noche sale, entra en profundidad sin excusas; si no sale, muévela a mañana y no intentes recuperarla a base de cansancio.

  2. La mañana, para despachar

    Antes de arrancar, repasa por la mañana la lista: correos, llamadas, papeles y todo lo que se puede despachar sin una idea. Las reuniones en las que basta con sentarse y escuchar aguantan mejor la mañana que decidir sobre dinero o escribir. Lo más difícil déjalo donde te funciona la cabeza.

  3. Cuelga el ejercicio de una rutina

    El ejercicio en tu caso no tiene un sitio fijo, así que cuélgalo de algo que va a pasar igualmente: el camino de vuelta del trabajo, la pausa de la comida, recoger a los niños; en cuanto queda esperando a una noche libre, normalmente no ocurre. La comida pesada no te la dejes para el último momento: con lo flexible que eres, una cena tardía se convierte fácilmente en dormirte tarde.

  4. El ancla de sueño

    Cuando la hora de acostarte cambia, mantén al menos un ancla: una franja de varias horas que duermes prácticamente siempre, por ejemplo de una a seis, y según se pueda ve añadiendo por los dos extremos. Complétalo con la misma hora de levantarte entre semana y con media hora en la que ya no trabajas y las luces están tenues. El ancla más la luz de la mañana sujetan el ritmo incluso en una semana que salió mal.

  5. Cuando el lunes es lo peor

    Tu trampa más frecuente es la diferencia entre la semana y el fin de semana: las mañanas tempranas en el trabajo y trasnochar el sábado hacen de eso un pequeño cambio de hora cada siete días. Prueba a mantener la hora de levantarte del fin de semana dentro de una hora respecto al día laborable y a recuperar el sueño acostándote antes en lugar de durmiendo mucho por la mañana. Y cuando llegue un turno o un vuelo temprano, tu flexibilidad es una ventaja: solo planifica después dos días tranquilos, para que no se te sumen varias noches cortas seguidas.

Qué dice la ciencia del sueño

Los hallazgos de la investigación del sueño sobre los cronotipos y los límites de los tests en línea.

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Este test sirve para un autoconocimiento orientativo y no sustituye un diagnóstico psicológico profesional.

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