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Personalidad y autoconocimiento

Cómo saber tu estilo DISC (y por qué la gente falla al adivinarlo)

Cómo saber tu estilo DISC: por qué falla el autodiagnóstico, cómo responder el test, qué añadir desde tu entorno y cómo leer el resultado.

Tomás estaba seguro de su letra antes de abrir la primera pregunta. Decide rápido, no soporta las reuniones largas y en una junta suele hablar el primero. D clarísima.

El test le salió distinto. Arriba del todo quedó la influencia, justo detrás la estabilidad, y la dominancia solo en tercer lugar. Su primera reacción fue que el test estaba mal.

Pero cuando repasó según qué se había estimado a sí mismo, la cosa empezó a tener sentido. La rapidez que él toma por determinación es sobre todo ganas de comentar el asunto ya y en voz alta. Habla el primero en las reuniones porque el silencio en la sala le resulta incómodo. Y cuando hay que imponerse a alguien, normalmente se lo deja a otro.

Estimar tu propio estilo parece una tarea fácil. El truco está en que nos juzgamos por la intención, mientras que el DISC describe el comportamiento que se ve de ti desde fuera. Entre ambas cosas suele haber más distancia de la que esperas.

Por qué el autodiagnóstico falla tan a menudo

Te comparas con la gente que tienes alrededor

Cuando en un cuestionario respondes que actúas rápido, no tienes en la cabeza una medida absoluta. Tienes en la cabeza a las personas con las que compartes oficina.

Los psicólogos Steven Heine, Darrin Lehman, Kaiping Peng y Joseph Greenholtz señalaron ese mecanismo en 2002 con el nombre de efecto del grupo de referencia. En las escalas subjetivas, la gente se mide de forma automática con el entorno en el que vive. Lo mostraron comparando culturas, pero la misma trampa espera dentro de un solo equipo.

Una contadora que trabaja entre analistas se siente la rápida y la lanzada. Esa misma mujer, en un departamento comercial, respondería a las mismas preguntas de otra manera, porque se estaría midiendo con gente que llama al cliente antes de terminar de leer el encargo. Ella no habría cambiado, solo la vara de medir.

Lees la descripción que te gustaría tener

Las descripciones de los estilos están escritas para que ninguna parezca un defecto. Aun así, la mayoría de la gente desea una más que las otras. En el entorno laboral suele ser la D, porque palabras como determinación, empuje hacia la meta o responsabilidad por el resultado suenan mejor en un currículum que paciencia. Quien quiere verse en el estilo D lee la descripción a través de sus buenos días y asiente.

Prueba a responderte ahora con honestidad: de lo que dirías en voz alta sobre tu comportamiento, ¿cuánto describe cómo te comportas de verdad y cuánto cómo te quieres comportar?

Lo respondes desde un solo papel

El comportamiento se puede ajustar, y la mayoría de la gente lo hace en el trabajo tanto tiempo que la versión aprendida acaba pareciéndole natural. Un técnico de mantenimiento que en casa no discute con nadie es capaz de negociar duro los plazos durante diez años seguidos en el trabajo, porque de otro modo nadie se los cumpliría.

El resultado es el estilo que tienes ensayado, no el que te cuesta menos energía. La solución no es rellenar el test dos veces y esperar que las cifras se encuentren en algún punto. Basta con elegir de antemano un entorno y responder todo el rato desde él.

Qué puede hacer un cuestionario y qué no

Un cuestionario no arregla cómo te ves. Pero sabe hacer una cosa útil: no te pregunta por una letra, te pregunta por situaciones concretas. Con eso la estimación se descompone en decenas de decisiones pequeñas, en las que la autoimagen aguanta peor que en una única pregunta del tipo "¿cómo soy?".

Nuestro test DISC tiene 32 preguntas, ocho por estilo, y se responde en una escala de cinco puntos. Cada estilo recibe su propia cifra de cero a cien, así que de ahí no sale una etiqueta, sino cuatro valores uno al lado del otro. De dónde salieron los cuatro estilos y dónde termina el modelo lo resume el texto sobre qué es el DISC.

Para que el resultado valga algo, conviene vigilar unas cuantas cosas:

  • Responde según el último mes, no según tus mejores días.
  • Quédate en un solo entorno. Lo más habitual es que tenga sentido el trabajo, que es para lo que nació el modelo.
  • No le des vueltas a cada afirmación más de unos segundos; la primera respuesta suele ser más precisa que la razonada.
  • No intentes adivinar qué mide cada pregunta. Justo por eso las afirmaciones del test están mezcladas.

La segunda fuente que se olvida

La psicóloga Simine Vazire comparó en 2010 quién acierta con más precisión el carácter de una persona, si ella misma o su entorno. La respuesta depende de qué cualidad se trate. En las cosas internas, como la ansiedad, la persona misma es la más precisa. En las cualidades que se valoran, por ejemplo el intelecto, acertaban con más precisión los amigos. Y en la extraversión, es decir, en lo que se ve de una persona, las dos partes eran más o menos igual de precisas.

Para el DISC de ahí sale una conclusión bastante práctica. El modelo describe el comportamiento en la superficie, así que la opinión de un colega no es solo una impresión, sino un dato de pleno derecho.

Pero no preguntes "¿qué estilo crees que tengo?". La mayoría de la gente no sabe de qué va y te responderá lo que no te moleste. Pregunta por cosas concretas:

  • Cuando te mando un mensaje, ¿es más bien breve o largo?
  • ¿Qué me oyes más a menudo: para cuándo va a estar listo, o qué opinan los demás?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te hice perder tiempo? ¿Y cuándo te pasé por encima?
  • ¿Qué debería dejar de hacer para que trabajar conmigo fuera más fácil?

Pregúntales a dos personas de entornos distintos, idealmente a un colega y a alguien de la familia. Si coinciden, tienes la respuesta. Si se separan, has averiguado algo todavía más valioso: que tu comportamiento se diferencia bastante entre esos dos mundos.

Tercera fuente: tu propio rastro

El comportamiento deja detrás un registro que puedes leer sin ayuda de nadie. Abre la carpeta de enviados y repasa los últimos veinte mensajes de trabajo. ¿Cuánto miden? ¿Empiezan por la conclusión o por el contexto? Y cuando había que resolver algo, ¿escribiste o levantaste el teléfono?

El segundo registro es el calendario. ¿Cuánto de la semana pasada estuviste con gente y cuánto a solas con un trabajo en el que nadie se metió? Quien convoca reuniones directamente se comporta distinto de quien prefiere mandar un documento y esperar comentarios.

Rastro del último mes Apunta más bien a
Mensajes de tres frases, con la conclusión en la primera línea D
En vez de escribir levantas el teléfono, porque así se habla mejor I
Preguntas qué le va a hacer el cambio a la gente que lleva una semana con eso S
Antes de responder buscas las cifras y el enlace a la fuente C

El último rastro es el cansancio. ¿Qué día te dejó más exprimido: el de siete llamadas o el que pasaste a solas con una hoja de cálculo? El comportamiento que te cuesta menos energía suele ser aquel en el que al final te sale la cifra más alta.

Cómo leer el resultado

El resultado no son letras, sino cuatro cifras, y las diferencias entre ellas dicen más que su orden. El estilo más alto es el primario. Si el segundo está a menos de quince puntos por debajo, cuenta como secundario y juntos dan uno de los dieciséis arquetipos; cada pareja la desmenuza el repaso de los perfiles combinados.

Un perfil equilibrado, con las cuatro cifras cerca unas de otras, no es una medición estropeada. Suele pertenecer a alguien que se adapta a casi cualquier situación, solo que a cambio el entorno adivina peor qué esperar de él.

La cifra más baja suele ser tan útil como la más alta. No señala un error que corregir, sino más bien las situaciones en las que cada paso te cuesta más fuerza que a cualquier otro en la sala. Quien tiene la meticulosidad abajo no trabaja de forma descuidada, solo que revisar detalles lo agota antes que la tarea en sí.

Y luego está la duración. El DISC describe comportamiento, y este cambia con el entorno, así que al cabo de un año en otro puesto el resultado puede verse distinto. No es un fallo del test, es una propiedad de lo que mide. En eso el modelo se diferencia de las tipologías que apuntan a preferencias de pensamiento más estables, como muestra la comparación entre el DISC y los 16 tipos de personalidad. La comparación con los demás tómala en ambos casos como orientativa, no como una norma.

Cuando tengas el resultado en la pantalla, hazle una prueba. Léele la descripción de tu estilo en voz alta a alguien que trabaje contigo a diario y no comentes nada hasta el final. Si esa persona se ríe justo en la frase que a ti te pareció exagerada, sabes de ti más que después de un segundo cuestionario.

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